jueves, 16 de julio de 2009

En busca del naranja


Pocos colorantes producen naranja. En la Edad Media, el óxido de plomo o minio servia para decorar manuscritos. Conociendo lo tóxico que era, los libreros chinos pintaban los bordes de las hojas con minio naranja para proteger los libros del pecesito de plata, ese insecto plateado y veloz que devora el papel.
El oropimento, sulfuro de arsénico venenoso, también fue un color naranja muy usado antes del 1300 pese a su olor nauseabundo a huevo podrido y ser muy venenoso.El rejalgar, combinación de arsénico y azufre hallado en la tierra en estado natural, fue mejor que el oropimento, pero no podía combinarse con pigmentos de plomo o cobre.
Una gama del naranja, la de los ocres, se popularizó cuando Jean-Etienne Astier lo comenzó a producir en gran escala en 1785 en la ciudad de Rousillon, Francia, donde tienen tierras de un tono amarillo rojizo. La producción de esta región llegó a ser de 40 mil toneladas por año, aunque cayó después de la Primera Guerra Mundial a menos de 2 mil toneladas por año. Tambien se extrajo un buen naranja llamado en la antigüedad “rojo español” de las tierras de Castilla.
El pintor Tiziano usaba mucho el naranja, como se ve en la ropa del cimbalista en “Baco y Ariadna”, en los cabellos de sus Madonnas pelirrojas. Y lo tenia en abundancia por vivir en Venecia, el paraíso del importado, en cuyo puerto conseguia el sulfuro arsénico, el unico naranja fuerte pero …venenoso. Hasta que un día, en las minas de oro de Beresof en Siberia, unos mineros descubrieron unas piedras de intenso color naranja, llamadas crocoíta o plomo rojo siberiano. En 1797 el químico francés Nicolas Louis Vauquelin (que ya había descubierto el elemento berilo) rompió un cristal de este plomo siberiano y vio que tenía vetas de un metal naranja al que llamó Cromo, palabra griega que significa “color”. Paralelamente en la región Var de Francia, se obtuvo un cromato de plomo combinado con sulfato de plomo que producía un bonito y alegre amarillo limón: el “Amarillo de Cromo”. En 1804 Vauquelin y Berthollet habían propuesto que se usara como pigmento y ya en 1810 Thomas Lawrence en Inglaterra lo había usado para sus retratos. Tan contentos estaban sus creadores que lo publicaron en los Anales de Quimica IXX de 1809. Fue realmente un favorito de los artistas más traviesos, porque habían descubierto un truquito: mezclado con soda cáustica o algun álcali su tono variaba a un naranja intenso, casi rojo. Pero tenía una mala costumbre, típica de los pigmentos de esa época: empalidecía espantosamente al mezclarse con blanco de plomo. Por eso no se incluyó en los catálogos de Windsor & Newton hasta 1842.

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